Adaptarse al cambio

¿Te imaginas acostarte a dormir una noche cualquiera en plenas facultades físicas y despertar  moviendo únicamente los ojos, y después de un año de hospitales acabar en una silla de ruedas con medio cuerpo paralizado? ¿Te lo imaginas?  Yo no. Yo lo he visto, lo he tenido al lado, lo he vivido con mi madre.

¿Sabes el miedo que se tiene a una llamada a altas horas de la madrugada? Pues eso. Descolgar y que te digan que tu madre con la que hacía tan solo unas horas habías hablado de forma normal y tranquila, por teléfono, se debatía entre la vida y la muerte

Con tan solo cincuenta y cinco años.

Todos los problemas que te atormentan en ese momento desaparecen. Te haces consciente de que el noventa por ciento de las cosas que nos preocupan son triviales e insignificantes. Es lo que tiene un derrame cerebral, no avisa. Esta vida tiene estas cosas, tiene que darte un bofetón para enseñarte que solo estamos de paso, que debemos de sonreír, de ser felices y apreciar cada segundo de vida como si fuese el último.

Todo lo que rodeaba al núcleo de mi familia cambió, nuestra zona de confort se vio alterada y nuestras vidas pasaron a ser parte de hospitales y numerosos médicos de distintas especialidades. Mi padre sacó el disfraz de superhéroe para estar en cada uno de los lugares que necesitaba mi madre mientras sacaba adelante su negocio como autónomo. Mientras, entre él, mi tía, mi hermano y yo, nos turnábamos para no dejar ni un solo segundo sola a mi madre. Es duro, muy duro.

Pasaban los días, las semanas, los meses y por suerte ella iba mejorando, muy despacio, pero mejorando. Cualquier pequeño avance era motivo de euforia, de alegría, de esperanza. Tuvo que aprender  “otra vez” a hablar, tuvo que aprender “otra vez” a escribir, tuvo que aprender a vivir “otra vez” pero de una forma más limitada.

Entonces apareció esa “Supermujer” dura y fuerte, que bajo un disfraz de mujer dulce, frágil y delicada se escondía. Fue mejorando poco a poco hasta el día de hoy. Tres años y medio hace ya de aquello. Hoy está en una silla de ruedas con medio cuerpo paralizado, sí, pero con la mente en su sitio, con esa sonrisa que tanto le caracteriza y disfrutando de la vida, de su familia y de su nieta.

La vida en ocasiones nos baja a la tierra, yo tuve la suerte de que mi madre se quedó, otra gente no ha corrido la misma suerte. Por eso debéis saber que:

  • La vida es demasiado corta como para preocuparse por tonterías.
  • La vida es demasiado corta como para guardar rencor sobre situaciones que pueden arreglarse y quedar en el olvido.
  • La vida es demasiado corta como para vivir todos los días enfadado/a.
  • La vida es demasiado corta como para no sonreír por lo menos una vez al día.
  • La vida es demasiado corta como para no valorar los momentos compartidos con la gente que queremos.
  • La vida es demasiado corta como para no decirnos lo feliz que nos hace una persona o lo que la necesitamos.
  • La vida es demasiado corta como para que nos avergüencen los “Te quiero”, los abrazos o los besos.

La vida es demasiado corta.

Y vosotros diréis ¿Por qué nos cuenta esto ahora? Os lo explico. Mi madre, junto a mi pareja, desde siempre, ha sido mi fan número uno. Cuando salía en la televisión me veía sin falta. Cuando colaboraba en la radio me escuchaba sin falta, hasta odiando el fútbol, venía a verme jugar cuando era pequeño.

Pues bien, una de las consecuencias del derrame que sufrió es que hoy por hoy padece diplopía, es decir, la función neuronal que unifica la visión individual de cada ojo la ha perdido, es decir, ve doble. Se marea con facilidad, le cuesta focalizar la mirada, incluso no puede leer bien, ¿eso qué significa? Que esto no lo puede leer, y que lo anteriormente publicado tampoco. Y me niego a que mi mayor fan no pueda leerme, no pueda seguirme. Así que eso hago, tal y como tilda este post, me adapto al cambio, la adapto al cambioSi mi madre no puede leerme, me oirá, por eso voy a  empezar a publicar los post, no solo de forma escrita, si no también locutada en audios.

Si la mujer que te dio la vida necesita la luna, tú deberías ir y bajársela.