El próximo café en casa

Hoy he decidido tomarme el café de la mañana en el bar, debajo de mi casa. Media tostada con aceite y un bombón. Remuevo el café lentamente mientras miro el móvil.  Mi concentración en el aparato se trunca con la conversación de tres personas, de unos treinta y pocos años, sentados en la mesa de atrás. Sí, de natural curioso, así soy yo. Por eso estudié periodismo. ¿Te has parado a escuchar las conversaciones que nos rodean en la calle?. Es triste. Casi todo, negatividad.

Volviendo a mi café. Una de las personas critica la situación social del país y entra en su problema personal. Al parecer está en un ERTE y la cuantía a percibir es miserable. Mientras, la persona que tiene al lado afirma y confirma lo dicho, y añade que él ya se ha quedado en el paro, comenta que su edad y su curriculum es una mezcla complicada. La tercera persona calla, y solo añade que con lo que el percibe, llega muy justo a final de mes. Al parecer recibe prestación por desempleo anterior a todo lo sucedido. Se quejan, se frustran, se cuentan sus problemas personales debido a lo anterior nombrado y dudan de como volverán a recuperar la normalidad tanto económica, como laboral.

Sinceramente, una pena, empatizo totalmente con ellos, sé de lo que hablan y me duele en el alma, ese café de las 11 de la mañana es, posiblemente, una forma de evadirse de la dura situación que están pasando. Esa mesa es una de las miles que hoy por hoy visten las terrazas mañaneras.

Ya casi terminando el café y habiendo repasado mis redes sociales en numerosas ocasiones, mi oído vuelve a captar la atención de la mesa anterior. Hablan de series de Netflix, ponen en común varias de ellas, y alardean en varias ocasiones de pernoctar de forma notoria viendo capítulos. Bromean sobre lo lento que les pasan los días. Uno de ellos, resalta que cuando no ve series, juega a la Play Station 4 hasta altas horas. Otro, apunta que en tener algo de dinero se compra la 5.

Miro el reloj, las 11:21 de la mañana, pego el último sorbo al café y me marcho.

Son libres de hacer lo que quieran, por supuesto, y no escribo esto para criticar su actuación, ni mucho menos. Cada cual vive su vida como le da la gana. Pero camino a casa no dejo de pensar. ¿Y si en lugar de acostarte a las tantas viendo series, lo haces para aprender un idioma? ¿Y si en lugar de jugar a la Play no te apuntas a aprender algún campo laboral nuevo?  ¿Y si te formas en algo? Y si…

No evalúo si se debe o no ver series o jugar a la videoconsola. No, no me refiero a eso y quiero que se me entienda. De hecho, de vez en cuando, yo lo hago. Es necesario para desconectar. Lo que me invita a reflexionar y pensar es que quizá, todo lo que está pasando puede traernos algo bueno si queremos. Quizá, podemos encontrar algo nuevo. Quizá, ahora es el momento de estudiar lo que en su día no se quiso, o no se pudo. Quizá, ahora es el momento de aprender un idioma, de aprender a tocar un instrumento, de leer, pero leer libros con los que aprendas, de formarse, de crecer y de enriquecerse. Cuando vuelva todo a la normalidad, que algún día volverá, no podrás. Las horas volarán, los días quedarán cortos y es posible que te arrepientas de no haber aprovechado esos días y esas horas muertas que una pandemia te obligó a tener. Puede que leas esto y pienses, «yo ya sé todo lo que tengo que saber, solo quiero mi trabajo. ¿Y si no?

  • ¿Por qué tienes que esperar la llamada de un ERTE?
  • ¿Por qué luchar con un currículum, pudiendo mejorarlo?
  • ¿Por qué conformarse con lo que se tenía y no luchar por cambiarlo?
  • ¿Por qué no actuar en lugar de esperarlo?

Ahora es el momento de destacar sobre los demás, de ser distinto. La competencia laboral va a crecer de forma abismal. Es el momento de mejorar, de destacar, es el momento de cambiar.

Nunca se sabe que puede abrirte una nueva puerta para un nuevo futuro laboral, para un nuevo futuro social, para darle un giro a tu vida, un giro de positividad. A partir de ahora, la lucha por tener el mejor currículum va a ser más feroz, más dura. Ahora hay que ser distinto, márcate como diferente, aprovecha este momento para hacerlo crecer, y si el currículum te da igual, hazte crecer tú.

Nadie te va a esperar, nadie te va a buscar, cambiar tu situación depende de ti. Cierto es que la cosa pinta complicada, pero si tu preparación destaca, tendrás otras facilidades, otras oportunidades, otras puertas. Nuevas puertas. El futuro va a ser indeciso e incierto, pero solo depende de ti sacar provecho del presente.

Reflexiona. Lo que no me gustaría es que acabes envidiando a alguien porque mientras tú jugabas a la Play Station, la otra persona estaba estudiando y aprendiendo cosas nuevas.

 

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