LA LLAMADA ¿IRRESPONSABLE? 

  1. Suena el teléfono, lo descuelgas, “Menganito, soy Petolito, verás, te llamo porque hace dos días estuvimos juntos y he dado positivo por Coronavirus. Tengo que avisar a todo con el que he estado los últimos días. Deberías hacerte un PCR.” ¿Y si recibieses esa llamada? Y si ya la has recibido. ¿Qué has pensado?

El ser humano es extraordinario, y no dejará de sorprenderme. Hace unos días despertaba con un WhatsApp de un muy buen amigo diciéndome que había dado positivo por COVID-19. Tras asegurarme de que se encontraba bien le dije que me mantuviera al tanto de todo para saber  la evolución de su salud. Al parecer en su trabajo fueron varias las personas que en los últimos días de la semana tras tener fiebre y sensaciones gripales se hicieron la prueba y dieron positivo. Mi amigo defiende que sus compañeros actuaron bien, ya que cuando empezaron con síntomas graves dejaron de ir a trabajar. Tras un PCR se confirmó que eran positivos.

Es curioso lo de este virus, dos días después de saber que sus compañeros habían dado positivo se realizó un PCR y dio negativo. Pues bien, al día siguiente de dar negativo, tras un día en plenitud física, al caer la noche comenzó a notarse cansado, febril y griposo, “como si le hubiesen pasado por encima un avión” palabras textuales. Una noche con varias puntas de fiebre muy alta y al día siguiente otra PCR, esta vez de forma privada, confirmó un rato después el positivo.

¿Por qué os cuento esto?

Porque hoy me ha llamado y me ha dejado picueto. Resulta que tras estar confinado y aislado, empezó una fase un tanto pesada, la de notificar a la gente con la que había estado que había dado positivo. Pues resulta que así es el ser humano, se ha encontrado con gente increpándose su actuación.

Él es deportista, va al gimnasio, pues desde que sus compañeros dieron positivo decidió no ir más hasta saber su PCR. Pues bien, sus tres amigos con los que compartió gimnasio han decido increparle su actuación de ir al gimnasio. ¡Tío! ¿Para qué vas al gimnasio?

¿En serio? Sin saber que sus compañeros estaban contagiados, ¿le echas en cara el ir al gimnasio?

Así es el ser humano, cuando la situación que le viene encima le sobrepasa o le supera, actúa de forma irracional. ¿Crees realmente que mi amigo ha actuado mal?

Uno desconoce si esta contagiado hasta que tiene síntomas y ni eso. ¿Y si eres asintomático?

Está pasando, no es el primer caso que escucho relacionado.

  • Gente que ha culpado a compañeros de trabajo por ir a trabajar desconociendo que estaba contagiado.
  • Vecinos que han increpados a otros vecinos por usar el ascensor o incluso, pasear a su mascota sin saber que era positivo por COVID-19.
  • Compañeros de clase que recriminan que su compañero fuese a clase sin saber que era positivo.
  • Amigos que se reúnen los domingos a “echar la pachanga”, indignados con el amigo que fue a jugar sin saber que estaba infectado.

¿De verdad?

Soy consciente de que habrá gente que omita la información de que está contagiado y va a comprar el pan, sacar dinero o entrenar. Sin importarle las consecuencias de sus actos, somos muchos e irresponsables, los hay.

Pero de ahí a culpar a nuestro amigo, conocido o familiar por algo que desconocía va un trecho. Así es el ser humano, el miedo nos hace irracionales. De normal, nadie quiere contagiarse, nadie quiere contagiarlo y nadie quiere ser el foco de las miradas.

Actuando así conseguimos que la gente no quiera comunicar que es positivo, a fin de cuentas no sabemos por dónde puede llegar el contagio. Seamos racionales, si te han llamado es porque le importas, y seguramente, le moleste y le violente más a esa persona notificarte que es positivo, que a ti, pensar que has estado con él.

No nos da miedo tener el Coronavirus, no. Nos da miedo contagiarlo, haberlo contagiado sin saberlo, pero sobre todo que la gente con la que has estado durante ese periodo, no decida culparte o tacharte de irresponsable cuando desconocías tu estado de salud. Ese es el miedo. El temor a que te etiqueten de irresponsable.

Así somos, no buscamos soluciones, buscamos culpables. Este virus es tan demoledor como irracional, tan extraordinario como atípico, capaz de sacar el lado más retorcido del ser humano. Y es que, me vas a negar que en algún momento que te hayas hecho un PCR, esperando el resultado, no te has preguntado atemorizado: ”Cómo el resultado sea positivo, a ver, ¿cómo se lo digo a “Fulanito/a”?”